lunes, 10 de octubre de 2011

Necesidad

Para dejar de llorar, cierra los ojos, consigue que nada salga, que se quede todo dentro.



Ahora imagina... imagina que estás lejos, que todo es verde y de color azul, que con sólo abrir los pulmones eres capaz de atrapar todo el aire del lugar, que huele a nuevo, a libre, a salvaje, a vida.
Ahora siéntate allí, abre los ojos a ese lugar, que todas tus lágrimas caigan allí, que el sol seque tus mejillas. Abre una mano, siéntela cerca, deja que te acaricie, invítala a sentarse a tu lado y ella lo hará. Encuentra su sonrisa, busca su voz y respira su olor. Abre la otra mano, nota su fuerza, deja que te agarre para que no puedas caer, probablemente él permanezca de pie.

Y de repente ya está, ya no duele, se han ido, allí no podían entrar, Ella no los dejó pasar. Y respiras, y sonríes, y te sientes flotar. Puede que sigas llorando, pero por cada lágrima salada, tres tienen azúcar.

Ojalá no despertases nunca.

domingo, 18 de septiembre de 2011

Entre las dos hojas en blanco del final del cuento, justo antes de la tapa.

Pérdoname si ahora prefiero no pensar en tí, pensar que en que te conocí y creer que eran más bonitas las flores de tu camino. No supe apreciar el cielo azul que había detrás de tu cara, ahora sólo quedan nubes que me recuerdan que es casi invierno. Y empieza a hacer frío, pienso en algo cálido, algo que me de su abrigo... y otra vez tú. Tú y tus manos, tú y tus brazos, tu pecho, tu ombligo, mi espalda... y un escalofrío que me recuerda que de eso ahora nada, que ahora toca olvidar y seguir adelante.
Pero actúo como un perro con un collar de castigo delante de un plato de comida del que le han dado a probar, pero ahora no es hora de comer.

Mejor me rindo, agacho la cabeza y encuentro a mis manos, veo a su lado el fantasma de las tuyas que me agarran, estiran mi brazo y forman un arco, tan alto como el de un castillo. Me acercas a tí y consigues que pase por debajo: ahora soy tu princesa, de diadema tu sonrisa, con tus dos ojos de diamantes. Pero alguien grita "¡cambio de pareja!" y pierdo a mi príncipe y tú a tu princesa.
Me encierro lejos, en mi torre, desde aquí las palomas mensajeras no conocen tu nombre. Por eso, permíteme odiarte, porque no coges tu caballo y vienes a rescatarme, cumples tus promesas y me llevas lejos, donde tú puedas gritar y yo quererte sin pensar, dejar de ser y ser feliz.

Pero tranquilo, todo esto es imposible, por eso lo escribo, yo sólo puedo quererte y que estés conmigo, para que me cuentes tu cuento, seguro que es bonito, como todo lo que haces y lo que yo me imagino.

sábado, 3 de septiembre de 2011

Monica se desahoga de nuevo.


Hay que vacíar la papelera, tiene demasiadas cosas dentro. Y no todo es basura, parece que quienes tiraron todo eso no sabían reciclar. Es tanto lo que contiene que todo junto parece una maraña, una bola de cosas sin sentido. No trates de buscar la lógica, no tiene razón de ser, es una maraña, y mucho menos intentes deshacer el nudo, es completamente imposible; alguien quiso intentarlo más de una vez, pero está demostrado, lo cojas por donde lo cojas, es imposible.



-Lo necesito, necesito acabar con esto, demasiadas cosas malas, y no se compensa con las 4 cosas buenas.
Cuando parece que todo va a ir bien, que has encontrado el motivo de tu felicidad, todo se desarma. Y es que tengo que dejar de imaginarme momentos felices, de pensar que todo irá bien, porque no siempre es así. A veces el destino puede contigo. También tengo que dejar de pensar en el destino.
   Si ya lo dice la gente: no es oro todo lo que reluce. Pero el problema es que en verdad nada relucía, era yo que me lo imaginaba.
Como cuando pensé que tus ojos brillaban cada vez que hablabas conmigo, cada vez que me mirabas; para nada, en verdad era el reflejo de los míos. Como cuando pensé que esa muestra de interés hacia mi día a día significaba que querías seguir adelante, seguir al día, seguir viviendo; ni mucho menos, era la necesidad de saber una última noticia, de dejar un bonito recuerdo, de despedirte, por cumplir. O como cuando pensé que dominaba mi vida, que podía hacer lo que quisiera, porque nadie me lo iba a reprochar; pero no me dí cuenta de que eso significaba utilizar a los demás para mi propia saisfacción y eso, eso es pecado.

Así pues, me he cansado de cometer tantos errores, creo que ya he madurado lo suficiente por ahora, prefiero seguir con mi inocencia y no aprender a base de palos, no más. Siento que tengo que empezar algo nuevo, algo bueno, que borre todo lo anterior, o que por lo menos lo difumine, o que tenga tanta carga positiva que me haga ver todo esto como un bonito recuerdo de mi inmadurez.

Parece que al final no me até bien los cordones, me tropecé y caí de boca contra el suelo. Pero al menos eso me ha servido para librarme de correr, todos sabemos que nunca me ha gustado correr.

miércoles, 3 de agosto de 2011

Me ato los cordones

Ya está, lo he decidido: correré en línea recta, aunque el camino sea largo. Y puede que quizás esto me aleje de tí por un tiempo, pero el mundo es redondo y algún día volveré a encontrarte. Y si el verme marchar te asustó y decidiste darme la espalda, podrás verme llegar y permanecerás con los brazos abiertos, preparado. Si no es así, y aún al verme marchar decidiste esperarme, apareceré por tu espalda con el mejor de los abrazos, y tú, sin poder verme, sabrás que soy yo, porque nunca nadie había conseguido encajar sus brazos alrededor de tu cuerpo.

miércoles, 27 de julio de 2011

Me obligas a sonreir.

Todo alrededor era hermoso, como si fuera el mejor cuento de hadas.
Por ver que tú eras un príncipe, quise ser la mejor princesa, pero otro se encargó de recordarme que nunca supe llevar corona. Tampoco he conseguido adaptarme al trono.
Pero justo entonces me hiciste ver la realidad, y descubrí que no eras un príncipe, que eras mucho más.


Por eso, prométeme que vendrás a por mí, que haremos mil cosas juntos, que me enseñarás a ser feliz. Sólo promételo, que ya veremos como hacemos que se cumpla.


Se acabó el cuento de hadas, tuvo el más bello final, con pájaros tirando flores y orquesta real. Ahora toca vivir la vida, y sería más bonita si viviéramos juntos. No hace falta olvidar el pasado, sólo dejarlo atrás. Yo iré pensando en cosas que hacer juntos, me conformo con que tú pienses en mí. No hace falta ir de la mano, solo ir, y tampoco compartir helado, solo compartir.


Por eso, prométeme que vendrás a por mí, que haremos mil cosas juntos, que me enseñarás a ser feliz. Sólo promételo, que ya iremos viendo cómo cumplir.

Perdí el sentido del tacto, creo que tú lo has encontrado al final de tus manos. Me veo en la obligación de compararlo todo. El café me sabe amargo, ya no me emborracho. Conozco el infinito, pero no puedo mirar a los ojos. He dejado de caminar por no estar más lejos de tí. Y muchas cosas más que aún no sé explicar.


Por eso, prométeme que vendrás a por mí, que haremos mil cosas juntos, que me enseñarás a ser feliz. Sólo promételo, que ya iremos viendo cómo cumplir.


 
Dime todo lo demás.

martes, 28 de junio de 2011

Un recuerdo 18,2011. Adiós.

Un latido marcado, sin ritmo acelerado, pero marcado. Que atraviesa el pulmón, tres costillas, el pecho y el pezón. Ya lo sabe, está aceptado, pero hay que oírlo, no hay necesidad, pero hay que oírlo. Y lo oye, lo escucha. Una voz inesperada, una cara familiar, que nunca había visto, jamás. No se derrumba, sabe lo que tiene que hacer, corre a paso lento, decidido. Y se ve diciendo lo que antes escuchó.
No duele, sólo está, ahí, dentro.
Pasos, es él. Una silla deja de sentir calor, camina. El peso de otra persona aplasta el suyo, y se ve fuerte, y se siente orgullosa. Una nueva figura en ella. Unas llaves, un motor, un camino.
Una carretera, un parque, una lágrima. Aguanta.
Sol...campo...flores...tierra...verja.

Ascensor, piso 13, puerta. Paredes blancas, esquina, pasillo, esquina, silencio, puerta, silencio, gente, familia. Un latido, pumpum, dos latidos, hola, pumpum, tres latidos, pum...abrazo...pum, cuatro latidos.

Valor, ¿valor?, seguridad, lo normal, puerta, pasillo, enfermeras, un llanto callado. La puerta, una cama, cortina, tras la cortina: LUZ. Ella, ella, él, ella, hola a todos, él.
Un latido, pumpum.... ¿?....nada. Sonrisa, es él, está, él. Una caricia, dos, tres, sonrisa, cuatro, es él, sigue ahí.
Sigue ahí.
Sigue ahí.
Se le llevan, otra prueba, no, ninguna más.
Lloran, no hay más, nada más.

Te ves venir, no es tuyo, pero está en tí, pero no es tuyo. Sale, no es tuyo, rabia, no eres tú. No quiero drogas. Y sale. Falta alguien. Y es normal, no hay nada más.
Coche, más coches, otro coche. San Isidro. Pradera, sin gente, convertida en parque, vacío.
Y está ahí, sigue ahí, no se ha ido.
Noche.
Sigue ahí, está ahí. Amigos. Gente, mucha gente, demasiada, que se vayan. Sigue ahí.
Contenida, explota, un golpe en el cristal, diez golpes sobre tí, no eres tú. Reproches, calma conocida inesperada.

Y se va.
Coches, más coches, el coche... SIGUE AHÍ, ESTÁ AHÍ, MÍRALE!. Se va.
Campo, montaña, muro, verja. HA VUELTO, es...él...está...ahí. Sol, mucho sol. Calor...frío...está...ahí.
Tierra, palas, flor, tierra, corre, flor, cuerdas. Tierra, tierra, tierra, tierra, BASTA!.
Piedra, palanca, despacio, demasiado despacio, BASTA!, me ahogo, te ahogas, me ahogo, te ahogas... te...ahogas...te ahogas... me ahogo. Adiós...¿?...¿?...¿¿¿¿????. ¡¿NO?!

Mano sin fuerzas sostiene flor delicada recién arrancada, es decir, muerta. Pies arrítmicos que un día bailaron... pero ya no. Pisas sin querer un apellido que vive, seguido de un nombre muerto. Piedras olvidadas. Recargamiento de santos, fotos curiosas. Pero todo se ve blanco. Gafas de sol, una lágrima en la mejilla, dos en la barbilla, dieciocho esperan en el corazón. Zarajos dentro de tí. Una voz. Dos voces. Un grito. Muda. Un hoyo, tierra, dos palas, una piedra, una caja. ¿Dónde está? Sabes dónde debería estar. Habla, hazte oír. Quieres y no puedes, te ayudan, y la flor cae dentro. Ceño fruncido, morros fruncidos.

Y se quedó para siempe, seca, con asombro, sin entender nada.

martes, 3 de mayo de 2011

Dalí, Miró. Surrealismo.


Hoy no escribo, no sé, esto es todo. Si en un futuro soy famosa, esto es digno de estudio, y entra en Selectividad a jóvenes de 24 años, no tendrá mayor complicación para ser descifrado.